La nueva PAC abre la puerta al cáñamo industrial, mientras el sector espera que la próxima reforma reconozca toda la planta como producto de libre comercio.

El cambio del límite de THC al 0,3% ya está en vigor, pero productores y transformadores centran sus esperanzas en la futura Política Agraria Común, que podría considerar la totalidad de la planta, incluidas las sumidades florales, como un producto agrícola de libre comercio en la Unión Europea. La aprobación de la nueva PAC se prevé entre finales de 2026 y 2027.

Madrid.

La reforma de la Política Agraria Común (PAC) para el periodo 2023-2027 supuso un primer avance para el cáñamo industrial en Europa al elevar el límite permitido de tetrahidrocannabinol (THC) del 0,2% al 0,3%. Esta modificación ha permitido a los agricultores cultivar un mayor número de variedades y acceder a las ayudas europeas con más flexibilidad. Sin embargo, el sector del cáñamo en España considera que el verdadero salto cualitativo llegará con la próxima reforma de la PAC, prevista para el periodo 2028-2034.

Según diversas organizaciones y productores del sector, una de las principales demandas que se están trasladando a las instituciones europeas es que la futura PAC reconozca la totalidad de la planta de cáñamo, incluidas las sumidades florales, como un producto agrícola de libre comercio dentro de la Unión Europea. Actualmente, aunque el cultivo es legal por debajo del 0,3% de THC, las partes floridas de la planta siguen sujetas a mayores restricciones, especialmente en lo referente a su transformación, almacenamiento y comercialización de derivados como el CBD.

Situación actual del cáñamo industrial en España

Pese al cambio normativo europeo, el cultivo de cáñamo industrial en España sigue siendo reducido. La superficie cultivada se mantiene por debajo de las 3.000 hectáreas, muy lejos de los niveles alcanzados por Francia o Polonia. Las principales zonas productoras se encuentran en Castilla-La Mancha, Andalucía y Castilla y León.

El cáñamo ofrece importantes ventajas agronómicas, como su bajo consumo de agua y su capacidad para regenerar suelos, además de múltiples aplicaciones industriales: fibra para textiles y construcción, semillas para alimentación y biomasa para diferentes usos. No obstante, el desarrollo del sector está limitado por la falta de una cadena de valor consolidada en España y por la inseguridad jurídica que rodea especialmente al procesado de las flores.

La próxima PAC: el gran cambio que espera el sector

El sector confía en que la próxima reforma de la PAC, que se está negociando en la actualidad, dé un paso más ambicioso. La propuesta que defienden productores y empresas transformadoras consiste en que toda la planta, incluidas las sumidades florales, sea tratada como un producto agrícola ordinario, lo que permitiría su libre circulación y comercialización dentro del mercado único europeo sin las trabas actuales.

De materializarse esta medida, se reduciría notablemente la incertidumbre regulatoria que afecta especialmente a los derivados de la flor, lo que podría favorecer la inversión en plantas de transformación en territorio español y el desarrollo de nuevas cadenas de valor.

Según los plazos habituales de negociación de la Política Agraria Común, se espera que la propuesta de la nueva PAC se presente a lo largo de 2026, con su posible aprobación entre finales de 2026 y mediados de 2027, para su entrada en vigor a partir de 2028.

Repercusiones futuras para el cáñamo en España

Si la Unión Europea avanza en esta dirección, España podría beneficiarse de su favorable clima y su tradición histórica en el cultivo del cáñamo. Sin embargo, el sector advierte de que este posible cambio normativo no será suficiente por sí solo.

Para aprovechar realmente esta oportunidad, España necesitaría actualizar su normativa nacional con mayor rapidez, facilitar la instalación de industrias de procesado y resolver los problemas burocráticos que aún persisten en varias comunidades autónomas. De lo contrario, el país podría seguir importando productos transformados de cáñamo en lugar de desarrollar una industria propia.

De momento, la elevación del límite de THC al 0,3% ha supuesto un alivio parcial, pero el reconocimiento de la planta completa como producto agrícola de libre comercio en la próxima PAC se perfila como el cambio más relevante para el futuro del sector en España. IberianCBD.